Me cuenta Olga, mi consorte, que en la tradición ortodoxa la mujer lleva un pañuelo en la cabeza para mostrar al mundo que está casada. Por una parte, tiene un sentido religioso pues se muestra ante Dios, en mayúsculas como nombre propio, no como pleitesÃa, humildemente por ya no ser virgen, y por otro lado tiene un sentido práctico porque protege su pelo de la suciedad de las labores del hogar, además de ser higiénico en el momento de cocinar, pues no caen pelos en la comida. Hay que decir que las mujeres jóvenes ucranianas ya no suelen seguir esta tradición, pero en mi viaje a dicho paÃs en 2007 sà pude observar a numerosas señoras mayores que continuaban con un pañuelo en la cabeza.
Desde hace unos dÃas se está hablando de la controversia sobre una joven musulmana que se niega a retirar su velo, pese a que se lo prohÃben las reglas de su instituto, en la localidad de Pozuelo de Alarcón en Madrid. Por lo visto la regla interna dice que “en el interior del edificio no se permitirá el uso de gorras ni de ninguna otra prenda que cubra la cabeza”, que seguramente tiene más que ver con un código de vestir que con una prohibición religiosa. Personalmente no me gustan los códigos de vestimenta, sean los que sean.
Por supuesto, inmediatamente han surgido el debate entre los dos bandos enfrentados. Por una parte, están los que están a favor del colegio pues argumentan que si el instituto tiene unas reglas se tienen que respetar igual que como en ciertos paÃses con tradición musulmana se obliga a las mujeres extranjeras a llevar velo y no hay opción de oposición. Por la otra parte, están los que defienden el derecho de la joven a seguir sus tradiciones religiosas y denuncian estas reglas como discriminatorias. Está claro que es un tipo de debate que agrada a los extremistas de todo tipo pues no hay nunca término medio y afianza a susodichos extremismos en sus posiciones.
No creo que la decisión de prohibir el velo sea la más acertada porque eso es precisamente lo que necesitan las religiones para retroalimentarse. La idea victimista de sentirse mártir y discriminado es lo que da fuerza a los fanáticos religiosos que inmediatamente utilizan la palabra “discriminación” a las primeras de cambio. Es divertido que unas ideas que fomentan la desigualdad como son las religiosas utilicen el victimismo de la desigualdad como excusa. Es como los que odian internet que usan internet para decir que odian internet.
Luego, el argumento de la chica de que es libre para vestirse según sus tradiciones es un argumento falaz pues es sencillamente una alienación. Lo más probable es que haya ha sido inducida por el ambiente en el que se mueve, y ha crecido, a vestirse de esa manera. Decir lo contrario es mentir. Sin embargo, oponerse frontalmente es el peor de los remedios pues la afianzarán en su idea, y más siendo una adolescente, con lo que tiene de rebeldÃa ante las reglas y de posicionamiento de su personalidad.
Como estoy convencido de la libertad de expresión personal, no puedo estar de acuerdo con la regla impuesta por el instituto. Cada cual que se vista como le dé la gana, le pese a quien le pese. He crecido en una sociedad tolerante y no quiero que retrocedamos en esas cosas. Por ello, tampoco me gustan los formalismos religiosos en la forma de vestir por muy tradicional que sea. Sin embargo, como ya he dicho, el frontismo crea fortaleza en los extremos. No podemos avanzar en la igualdad social entre el hombre y la mujer si aceptamos las discriminaciones religiosas.
Asà pues, soy partidario de la apatÃa inteligente ante estos temas. Es decir, no oponerse abiertamente pero hacer movimientos sutiles en el centro de enseñanza, como por ejemplo colocarla con las compañeras más avanzadas respecto a los chicos en los trabajos escolares en grupo, que los servicios sociales estén atentos a la discriminación machista que seguramente sufre por parte de sus familiares en su hogar, etc, etc. Que vaya viendo que vive en una sociedad tolerante en la que no hace falta seguir las “ancestrales” tradiciones de su grupo étnico. Que sepa que puede pintarse el pelo de rosa y mostrar sus pechos en la playa, si es su elección. Y que sepa que puede ir tapada de arriba a abajo, si es su elección.
También, me gustarÃa recalcar que los guetos existen. Los componentes de los diferentes grupos étnicos, religiosos y de paÃses comunes suelen habitar cerca los unos de los otros, como tampoco es de extrañar, alejados de la realidad social del paÃs en el que viven. Por ejemplo, el hecho de la existencia de los canales por satélite e internet hace que sus fuentes informativas y de comunicación sean casi el 100% de sus paÃses de origen sin llegar a sintonizar nunca un medio local. O la comida que comen comprada en sus propios locales. Sin conocer nunca que existe una realidad ajena a la suya. Y esto sucede aquà y ahora. Un ejemplo lo tengo en casa donde mi suegra sabe más de lo que ocurre en Moscú que lo que ocurre en la esquina. O cuando Olga dió a luz a nuestro segundo hijo, cuando el marido de la mujer de la cama de al lado se negó a que ningún médico o enfermero hombres se acercaran a su mujer, la cual no sabÃa una palabra ni de catalán ni de castellano.
La convivencia es y va a continuar siendo difÃcil por múltiples incompresiones mútuas. Por ello pienso que no podemos esperar a que lo nuevos venidos den el primer paso, porque no lo van a hacer. Pero de alguna forma hemos de hacerles comprender que nuestra sociedad es una sociedad libre, o al menos lo intenta, en la que todos tenemos la obligación de aportar nuestra parte para enriquecerla. Y que las discriminaciones por razones de sexo, creencias o etnias no tienen cabida y no son bienvenidas, por muy tradicionales que sean en los sitios donde hayan sido programados. Realmente no se puede hacer prácticamente nada con los padres, pero hay esperanza con los hijos. Por eso es tan importante no cerrar puertas en cuestiones como en ésta de la adolescente del velo.
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Parece que estamos bastante de acuerdo en este tema. Quizás tú profundizas algo más porque la cuestión de la integración de los inmigrantes (o su aislamiento) ya lo he tratado en otros posts, pero estoy totalmente de acuerdo con lo que planteas.
Saludos.
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Para que quede constancia, Antton escribió un artÃculo similar en su blog http://cronicasmundanas.com/2010/05/velo-islamico/
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Me estoy dando cuenta de que tenemos unos blogs bastante parecidos, si hasta se llaman “Crónicas” y parece que tratamos temas análogos. ¿No serás mi gemelo perdido, no?
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Quizás en otra vida, eso nunca se sabe LOL
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